El periodista Q: retroceder nunca, rendirse jamás

Los emprendedores de nuevos medios digitales que enfrentan dificultades pueden inspirarse en la historia de Q*, un periodista independiente en un país de la ex-Unión Soviética.

En 1990, Q. fue uno los periodistas que fundaron nuevos periódicos, independientes de los medios oficialistas. El olor de libertad estaba en el aire después de la liberación de la Unión Soviética.

Pero año tras año estos periódicos también se volvieron incómodos para el gobierno sucesor, que a pesar de brindar ciertas libertades seguía siendo un régimen autoritario.

Presión financiera

El régimen hace unos años aumentó la presión sobre estos medios independientes a través de una serie de tácticas como vetar la venta de estas publicaciones en los quioscos.

Las autoridades también presionaron a las tiendas privadas a no venderlos. La última táctica este mes fue negarles la venta de papel, es decir que deben buscar otros surtidores en países extranjeros a un costo de hasta 50% más caro. En parte por estas tácticas, sólo un tercio de los periódicos independientes logran sobrevivir.

Q. es uno de estos casos. Pasé dos días con él y su equipo recientemente durante tres semanas de capacitación en el país. Q. no duda en criticar al régimen en su medio y nunca deja de cubrir las faltas de las autoridades en su comunidad, un pueblo agricultor.

Hace tres años, el propietario de las oficinas donde funcionaba su periódico, una empresa gubernamental, le dio un ultimátum: salir del espacio en un mes. Nadie le alquilaría otro espacio, ni siquiera sus amigos, por temor a repercusiones de las autoridades. Sus periodistas trabajaban desde sus casas.

Una taza de té

Q. alquiló un estand en un mercado público en la periferia del pueblo para vender publicidad y ejemplares del periódico.

Finalmente decidió comprar una casa y adecuarla para que fuera su oficina. Hoy una parte del personal ya viene a trabajar en ese lugar.

Q. todavía no tiene los permisos necesarios para operar un negocio en casa. Explica a los que le preguntan por la cantidad de personas alrededor de la casa que tiene muchos amigos que vienen cada día para compartir una taza de té.

Un batallón de abuelitas

El gran problema que enfrenta Q. es la distribución. Prohibido en los quioscos, pidió a las autoridades unos puntos de venta en la calle. Negado.

Pidió a sus amigos con tiendas vender el periódico. Se disculparon por miedo a repercusiones de las autoridades locales. El tiraje ha disminuido de 12 mil hace tres años a 5 mil hoy.

Q. decidió girar hacia una gran tradición de su país: las abuelitas ambulantes que venden cosas por la calle para tener un dinero extra.

Las abuelitas ocupan un lugar muy particular en la sociedad. La gente reserva un respeto para ellas y por eso tienen una cierta invulnerabilidad. Hasta la KGB duda en meterse con ellas.

Q. distribuye casi el 60% de sus ejemplares cada semana a través de las abuelitas, una situación rara aun entre los periódicos independientes. También creó una red de mensajeros para repartir los ejemplares.

Q. nunca se rinde. Siempre busca la manera de distribuir su periódico y hacer mercadeo al margen de las restricciones.  Admiro mucho a Q. por su resistencia, su compromiso y su creatividad: tres palabras que deben rondar siempre en la mente de un emprendedor.

*Omitimos su nombre para proteger su identidad.

Posted in Aprendizajes and tagged with , , , . RSS 2.0 feed.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *